Las hijas de la Caridad que acogen a las personas sin hogar con coronavirus

Las religiosas sacan de los albergues a los sin techo que han contraído la enfermedad o presentan los síntomas para pasar la cuarentena en las habitaciones de su centro, individuales y con baño. Los últimos que han pasado por su casa, dos brasileños demandantes de protección internacional, habían estado confinados en un cuarto de la limpieza al no haber espacio en el albergue.

El Centro Social Marillac en Castellón es una obra de las Hijas de la Caridad para los más pobres entre los pobres: las personas sin hogar enfermas. Premiado el pasado año por la Generalitat Valenciana, este recurso ofrece 20 plazas para hombres y mujeres con problemas de salud y sin un lugar donde cobijarse. Acogen todo tipo de casos, desde personas que han pasado por una pequeña operación hasta pacientes oncológicos, con trastornos renales y necesidad de diálisis o enfermos mentales. Incluso llegan terminales. En las últimas semanas, también contagiados por COVID-19 sin un lugar para aislarse.

Tras decretarse el Estado de alarma, la directora, sor Mari Carmen Sapiña, puso disposición de los albergues para personas sin hogar las seis plazas que tenían libres, de modo que aquellos que mostraran síntomas o fueran sospechosos de tener el virus pudieran pasar la cuarentena con ellas y se evitaran así contagios. Estarían confinados en habitaciones con baño individual y todas las atenciones.

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julio 7, 2020